Casi todo el mundo habla de seguir una alimentación saludable, pero en realidad pocas personas aplican sus principios o entienden de qué se trata. Hay una diferencia entre alimentación “sana” y alimentación saludable. No todo alimento sano es saludable. La palabra saludable debería evocar la noción de personalización, ya que lo que es sano para un individuo no lo es necesariamente para otro.

Las necesidades nutricionales pueden variar, y varían, con la edad, el género, estilo de vida, el ambiente donde se vida, los niveles de estrés, etc.

Una alimentación saludable no es cuestión de privarse  o tratar de mantenerse delgado, al contrario, es desarrollar una relación equilibrada, satisfactoria con los alimentos que aumentan la energía, estabilizan el peso, aumentan el estado de ánimo y reducen el riesgo de enfermedades.

Hay que saber o identificar el papel que juegan los diferentes alimentos sobre el estado mental, el ánimo, la biología y el plano metabólico. Por eso para seguir una alimentación saludable, se requieren conocimientos/conceptos básicos de nutrición y también de cocina.

Una alimentación saludable significa consumir una mezcla equilibrada de alimentos para conseguir una dieta sabrosa, variada y nutritiva que aumente su energía, mejore su perspectiva, y estabilice su estado de ánimo. Sin dejarse llevar por las dietas de moda, todos necesitamos un equilibrio en la cantidad de carbohidratos, proteínas, grasas, fibra, vitaminas, minerales, y otras sustancias bioquímicas, para mantener un binomio cuerpo-mente sano.

La alimentación saludable involucra varios parámetros:

  • Aprender a comer adecuadamente.
  • Cocinar en casa (controlas plenamente lo que comes).
  • Comer más frutas y verduras, reduciendo la ingesta de grasas y azúcares simples.
  • Equilibrar la alimentación en función de las estaciones del año.
  • Respetar las cantidades y proporciones, controlando así las calorías.
  • Reducir al mínimo la ingesta de aditivos químicos.
  • Mejorar la relación con la comida.
  • Derribar falsas/incorrectas creencias sobre la alimentación.
  • Actitud e interés por cambiar los hábitos alimentarios antiguos por unos nuevos.

Seguir una alimentación saludable no debe ser algo emocional o cultural, sino científico. Muchas personas solo funcionan con sus emociones, y tienen anulada su capacidad de razonamiento y de entendimiento.

Por eso uno de mis objetivos con este blog es ayudar a las personas a que conozcan un enfoque correcto sobre la alimentación, así como animarlas a comenzar cambios tanto en su manera de comer como en su estilo de vida (cosas que van estrechamente unidas).

Espero que te haya gustado, y nos vemos el domingo con una nueva entrada.

Un beso enorme,
Sara.

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