“Comer bien es caro”, “siempre como lo mismo”, “recurro a comida rápida casi todos los días”, “solo como bien si cocinan mis padres”. ¿Te suena alguna de estas frases? Si las respuesta es no, seguro que conoces a alguien que te ha dicho esto alguna vez. 

En el post de hoy, os traigo algunos consejos para que la compra de la semana sea saludable a la vez que asequible. ¿Te quedas a leerlos?

Antes de enumerar los tips, me gustaría hacer una pequeña reflexión, comer bien NO es caro. ¿Ah no? No. Para empezar, quiero hacer una definición bajo mi punto de vista de lo que es comer bien. Cuando hablo de comer bien, me refiero a alimentarse de una forma correcta, adecuada y saludable; en base a nuestros requerimientos/necesidades que nos permita mantener un estado de salud óptimo, y con la que disfrutemos.

Una vez definido esto, es verdad que hay productos de comida más caros y más baratos. Y también es cierto que hay personas que no se pueden permitir gastarse X dinero en alimentación, pero, ¿por ello tienen que comer mal? NO.

Te pondré un ejemplo: si vas a un supermercado cualquiera una pizza tiene un precio medio de 2-3€  mientras que un saco de patatas 3-5 kg de patatas te sale a 3-4€ ¿VES? ¿Pagas por kg el doble casi? Además la pizza es comida para un solo día, mientras que las patatas te pueden durar 1 semana para preparar distintos platos.

Otro ejemplo: es verdad que hay productos caros, un ejemplo de ellos es la quinoa (existen marcas que la venden a precios más económicos). Pero no comprar quinoa o no consumirla en nuestra alimentación habitual NO ES EL FIN DEL MUNDO. Puedes elegir otros cereales o pseudocerales integrales más económicos.

En el campo de la alimentación, siempre o casi siempre hay muchas opciones alternativas. El punto está en conocerlas, querer conocerlas y utilizarlas.

Y sin más discursos, aquí te dejo mis tips para una compra más saludable a la vez que asequible.

  1. ¡Organízate! Planea qué vas a comer esta semana. Escribí un post sobre esto al principio del blog, te dejo aquí el enlace  donde además encontrarás un planning semanal para que te sea mucho más fácil empezar.
  2. Opta por productos frescos de temporada para tus platos. Lo notarás en el sabor, calidad y precio. Calendario de frutas y verduras de temporada: aquí
  3. Escoge productos no perecederos-no procesados básicos. Con esto a qué me refiero: legumbres (lentejas, alubias rojas, garbanzos…), cereales (arroz integral, avena en copos, pasta integral, trigo sarraceno, mijo, couscous…) frutos secos (almendras, cacahuetes, nueces, sésamo).
  4. Los productos congelados son una buena opción para comprar algunas verduras como guisantes, espinacas o hortalizas ya troceadas (así no tenemos excusas de que nos da pereza cortarlas, etc.) o incluso productos animales como ciertos pescados. Nota: no tienen que suponer el 100% de nuestra compra. Pero si son interesantes.
  5. Fíjate en las etiquetas de los productos procesados, no hace falta que seas un maniaco de las etiquetas, pero sí es interesante que mires mínimo los ingredientes. Esto te permitirá optar por alternativas más saludables. (nota: aparecen colocados según el orden de concentración). 
  1. Evita la tentación, tanto mientras estás comprando como en casa. ¿A qué me refiero? No pases con el carrito de la compra por la zona de bollos y dulces si sabes que siempre acabas tentado.
  2. ¡Experimenta! Más que un tips para la compra, es un tip para tu dieta. Si buscas formas alternativas de cocinar verduras, legumbres, cereales integrales, etc. que te parezcan novedosas, que te llame la atención probar será un plus para incluir estos alimentos en tu dieta habitual.

Ej: a mi particularmente la coliflor nunca me había llamado la atención. Pero desde que descubrí el “arroz de colifor” la incorporo en mi alimentación semanal.  Receta  aquí

Y hasta aquí el post de hoy!

Espero sobre todo que te sirva, ¿tienes algún truco/consejo que quieres compartir? Déjalo en los comentarios.

Un beso enorme!!!

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